MUJERES EN LA UNIVERSIDAD



 Mujeres en la Universidad


Las mujeres son mayoría en la universidad. Desde hace años hay más mujeres matriculadas en estudios de grado y superan a los hombres entre los titulados.
En el actual periodo académico S1 2018, las universitarias en la  UNEMI son 2985 es decir  el 65% frente al 35% de los hombres.
Según datos del Sistema de Gestión Técnica Académica, en el año 2017 de 915 estudiantes aptos para titularse 616 fueron mujeres, es decir 7 de cada 10 nuevos graduados fueron mujeres.
Ellas tienen también mejores resultados pues las universitarias aprueban de media el 82% de los créditos en los que se matriculan, 10 puntos más que los hombres, cuando además el número medio de créditos matriculados es superior en las mujeres.
Los buenos resultados académicos no se traducen, sin embargo, en una mejor inserción laboral. Los hombres con estudios superiores tienen menos problemas para conseguir un empleo  que las mujeres.
Ellas sufren más la precariedad: el 47,7% de los hombres asalariados tiene contrato indefinido mientras que en las mujeres es el 40,1%. Si miramos los contratos temporales, la mayoría son mujeres: el 38% frente a un 27% de hombres, 11 puntos porcentuales menos y son también mayoría femenina los trabajadores a tiempo parcial: un 30% frente al 16% de los hombres. En nuestro país existen 163.863 mujeres más que hombres, son el 50.48% del total de la población ecuatoriana (16’836.977 habitantes).( FUENTE INEC Marzo/2018)
Las mujeres tituladas tiene más problemas, trabajos más precarios y también peores sueldos: ellos ganan de media en torno a un 10% más. Según la titulación la brecha salarial alcanza el 20% en beneficio de los hombres.
También podemos decir que existe segregación dentro de las empresas, aquella que se refiere a la desigual distribución de mujeres y hombres en las posiciones jerárquicas dentro del mismo sector ocupacional e incluso dentro de las mismas empresas, el 37.1% de las mujeres del país ocupa un puesto directivo, administración pública, tendiendo las mujeres a ocupar los  puestos de menor escala jerárquica o funcional, y consecuentemente recibiendo los salarios más bajos.
Como consecuencia de esta segregación, aparece la “brecha salarial”, es decir el porcentaje de los ingresos de las mujeres respecto al de los hombres, en términos estadísticos. Llas mujeres reciben el 25% menos del ingreso laboral del hombre, quiere  decir que las mujeres reciben 25% menos de ingresos y los hombres ganan $74 dólares más por el mismo trabajo. (FUENTE INEC Marzo/2018)
Junto a la brecha salarial hay otra que afecta a las mujeres con título universitario: la de los puestos de responsabilidad en el propio campus universitario. Hay más mujeres entre los alumnos pero no entre los docentes, ellas son  69  en la UNEMI es decir el 40% y las varones el 60% del Personal Docente. Las mujeres son minoría incluso en carreras con abrumadora presencia femenina.
La presencia de mujeres disminuye además conforme vamos subiendo de categoría: de los cinco decanos  sólo una es mujer y de los 18 directores de carreras  9 son mujeres.
La mujer lleva años integrada en la Universidad, tanto en el equipo estudiantil como en el docente, por tanto, algo no está funcionando si las mujeres profesionales no han conseguido la misma tendencia ascendente, como la de sus colegas masculinos. La experiencia universitaria es vital para educar en la igualdad y que todo el mundo vea que se puede acceder a puestos importantes o dedicarse a la investigación, sin riesgos de exclusión.
Uno de los retos más importantes que enfrentan las Instituciones de Educación Superior, es el de erradicar la desigualdad de género que todavía se manifiesta y reproduce a su interior. Desde sus orígenes, las universidades han sido espacios históricamente desfavorables para las mujeres, quienes durante siglos ni siquiera tuvieron derecho a acceder a este nivel educativo.
Por medio de exigencias y luchas continuas, a partir del siglo XIX, las mujeres lograron ingresar a la educación superior, incrementando de forma progresiva su presencia. Tampoco es posible olvidar que lamentablemente existen situaciones de acoso, hostigamiento y violencia de género en las IES.

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